Una oruga vieja, fea
y una bella mariposa
recién nacida
se detuvieron para beber
de una gota de rocío
y se vieron reflejadas en ella.
La mariposa,
que nunca se había visto,
pensó que la imagen de la oruga
era la suya
y voló a esconderse
bajo una hoja,
llena de tristeza.
La oruga,
mucho más feliz,
se alejó lentamente,
convencida de que
se había convertido
en una bella mariposa.

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